sábado, 22 de junio de 2013

La arquitectura de los sueños.

Si hay algo que he aprendido en este primer año en arquitectura, es que los sueños son un bien preciado. 

En primer lugar, porque dormir suficiente con el maremágnum de entregas es un lujo limitado a unas cuantas mentes brillantes; la gente mundana como yo nos hemos tenido que  acostumbrar a lucir unas jugosas ojeras y un blanco fantasmal la mayor parte del año.

En segundo, pero no menos importante, me he dado cuenta de que especialmente en esta carrera, tienes que tener una meta, un objetivo... un sueño, traduciéndolo a un terreno más romántico. Creer en lo que haces es la única manera de aguantar con entereza las correcciones de  nuestros queridos profesores de proyecto y la mejor manera de avanzar en cualquier cosa que te propongas, sea tan pequeña como una caja de cerillas o tan gigantesca como un laboratorio en el fin del mundo. 

A mí me gusta inventarme una historia con cada uno de los proyectos que hago- que no han sido muchos, pero tampoco escasos. Llamadme ingenua, pero hago croquis en los los edificios se excavan y las mareas pintan un paisaje nuevo cada día.Después ya viene lo de siempre; las dichosas estructuras, la normativa y los problemas constructivos que tiene una súper-mega pared de cristal... la gravedad es lo que tiene; te pega los pies al suelo y nunca, nunca te suelta.

Pero como creo que sin sueños no hay arquitectura y que gracias a las mentes que entonces se consideraron locas ahora podemos (casi) tocar el cielo, aquí va una serie de arquitecturas imposibles.


Las preciosas casas tambaleantes de Fil de Fer d'Isabelle Bonte 

El Castillo Ambulante de Howl

Las preciosísimas construcciones de David Fleck

Los edificios volantes de un fotógrafo del que ahora no recuerdo el nombre pero algún día lo haré

Autor desconocido (para mí)

La casa de la tía Josephine en "Una serie de catastróficas desdichas"



lunes, 17 de junio de 2013

Histriónicos Históricos IV o Janis Joplin.

En este mundo en el que todo está estereotipado, cada vez es más difícil encontrar a una persona real; no sé si me explico. Tomamos frases que ya dijeron otros y nos escudamos en ellas, intentando no tener que decidir por nosotros mismos, simplemente dejándonos llevar por la corriente en la que estemos en ese momento.

Y es aquí cuando Janis entra en juego. Antes, antes de que el movimiento hippy quedara reducido a camisas psicodélicas, gafas tintadas y uso de estupefacientes varios, había personas que realmente creían en esa revolución pacífica que predicaban- lo de las drogas digamos que eran daños colaterales- y creían que la mejor manera de hacerlo era mediante la música.

"La música es para enriquecerse, la música no te hará cambiar para mal [...] la música es.. diferente"

Y lo que ella hacía era música con mayúsculas; de hecho, fue la primera mujer en ser considerada una estrella de rock. Y también goza del dudoso título de ser la primera fémina del selecto Club de los Veintisiete, junto a Jimi Hendrix, Jim Morrison, Kurt Kobain, Brian Jones y la recién llegada Amy Winehouse. Menudas las juergas que se tienen que montar todos juntitos.








Y además me encanta su coche. Y por supuesto SU ROPA.

viernes, 14 de junio de 2013

Crónicas Palomiteras VII o Yo, Cristina F.

Puf.

La pregunta es por qué. Por qué una niña de trece años,con cara angelical y fan de Bowie decide engancharse a las drogas, en todas sus vertientes. ¿Amor? ¿Apatía? ¿Aburrimiento?

No es una película amable... de hecho es una de las más cruentas que he visto acerca de la droga dicción. Muchas escenas son absolutamente demoledoras... su primera dosis y el intento de desintoxicación se quedan grabadas en la retina durante mucho tiempo, debido al absoluto realismo que destilan.

Resulta  doloroso ver las progresiva degradación de Cristina, cómo va poco a poco encerrándose en una espiral de la que es prácticamente imposible salir. Cómo acaba vagando con una bolsa de plástico por las inhóspitas calles de Berlín, vendiéndose por unos gramos.

Una película que no deja buen sabor de boca pero (creo) imprescindible... y desgraciadamente, basada en hechos reales.




sábado, 1 de junio de 2013

Cronicas palomiteras VI o Metrópolis.

Francamente, pensé que esta película me aburriría bastante. Que simplemente la vería por decir-valga la redundancia- "la he visto" y hacerme un poco la culta. Pero afortunadamente no fue así, y a pesar de los bostezos  de  mi desesperada familia, disfruté de esta historia tan eterna como el cine mismo.

En primer lugar, porque las imágenes son espectaculares. Desde la arquitectura futurista a los detallados planos de la maquinaria y objetos ,se percibe el deseo de hacernos creer que esta "metrópolis" es real, que no se trata de una mera quimera del director.

Por otro lado, los gestos de los actores me engancharon desde el minuto uno. Teatrales, exagerados pero tan válidos como cualquiera salido de los Actor´s Studio... solamente así  podemos distinguir la locura de la máquina de la paz de María, el amor del joven Fredersen y el odio del pueblo obrero. Olvidándose de las palabras y trabajando con lo esencial.

Una película para verla con el mismo empeño con el que fue hecha.