sábado, 26 de octubre de 2013

Regalos etéreos o Canciones sin envolver.

Nada es comparable a encontrar una canción que se convierte en esa canción, la que se escucha cinco veces seguidas a todo volumen y se canturrea en el autobús.

Pero es cierto que a mí me revolotean mariposillas en el estómago cuando alguien dice:
"He oído esta canción y creo que te va a gustar"
(o algo por el estilo)

Entonces pueden ocurrir dos cosas: que se convierta en una  nueva pista de la banda sonora de mi vida o que... bueno, sea un regalo de la abuela versión musical (sí, ese de la sonrisilla forzada). Pero tened por seguro que si es el primer caso, las pondré en un sitio donde siempre sepa encontrarlas.








1 comentario: