Era lo que necesitaba para una tarde de domingo. Una película sencilla de ver, amable y espectacular al mismo tiempo. Una película que recupera el valor de contar historias; el público se identifica con el periodista que, entre extasiado y escéptico, escucha el relato del naufragio/ viaje/ cavilaciones de Piscine. Y de Richard Parker, por supuesto.
Creo que adaptar la novela al cine es un auténtico reto, pero Ang Lee consigue que las numerosas- y necesarias- descripciones no se hagan pesadas. Incluso las calmas chichas aportan algo de acción. Por otro lado, las disqusiciones filosóficas- religiosas y las actitud tan "etérea" del Pi ya adulto resultan demasiado líricas... aunque es ahí también donde reside el encanto de la película, en insinuar una pregunta que se puede o no tomar.
Fotografía, efectos especiales y pasiajes (sub)marinos envidiables. Todo está cuidado hasta el ultimo detalle- lo que se puede observar desde el principio, con la elegante presentación de los créditos.
En resumen, una película con todas las de la ley.
No hay comentarios:
Publicar un comentario